martes, 15 de julio de 2008

El valor de una promesa (II)

Cómo ya conté anteriormente, le tenía prometido a Ana cocinarle una cena de alto copete. La verdad es que me pongo algo nervioso para estos acontecimientos, pues por un lado quiero sorprender su paladar, y por otro, debo conseguirlo con la mínima dificultad posible.

Para llevar tamaña empresa a cabo le pedí consejo a mi amiga Oliva. Después de sopesar las diferentes opciones, y teniendo en cuanta mis limitaciones, elegimos el siguiente menú por su simplicidad y exquisitez.

Entrante:

Ensalada de queso brié caliente con salsa de mostaza.

Plato principal:

Solomillo de cerdo al Pedro Ximénez.

Postre:

Brownie con helado.


En lineas generales todo fue muy bien. Disfruté haciéndolo y apenas tuve percances. A continuación comentaré un poco los platos.

La ensalada: se componía de verduras mixtas y de diferentes colores, para así, de entrada, conquistar con la vista. Además llevaba queso brie frito (previamente rebozado) y unas tiras de bacon. ¡Delicioso! Me gusta mucho esa ensalada porque tiene partes calientes y frías. La salsa con la que aliñé la ensalada era una mezca de mostaza, aceite y miel. Para los que no la hayáis probado, os diré que está buenísima. Yo no soy ningún fan de la mostaza, pero os puedo decir que a poco que os guste ésta, podéis flipar.

En el primer plato, lo difícil para mí era hacer la salsa, ya que con la carne no tengo problemas. ¡Soy el rey de la Princess! La salsa en cuestión es una salsa de vino dulce. Los ingredientes son: vino dulce, azúcar, maizena, pasas moscatel y alguno más que ahora no recuerdo. Esta salsa queda de un color oscuro y está buenísima. Tiene un sabor dulce excelente.

El postre fue un brownie. Es muy fácil de hacer y queda muy bien. El único pero, fue que al hacerlo al horno lo tuve poco tiempo y se quedó algo crudo por dentro. Aún así estaba buenísimo. La parte de fuera, que estaba más hecha, no tenía que envidiar a ningún brownie que haya probado antes. Tengo muchas de volver hacerlo de nuevo, pero cuidado si lo hacéis vosotros. Debéis saber que ¡es una bomba calórica!

¿Y qué opinión pensáis que le mereció esta cena a la comensal invitada? Pues dejaré que sea ella la que lo cuente en un comentario que escriba, pero como anticipo os diré que simplemente quedó impresionada.

miércoles, 2 de julio de 2008

Croquetas cubanas

De todos es conocido mi amor y cariño hacia Cuba. Cuatro visitas a la isla dan para mucho. Para muchísimo, diría yo. Cuba siempre será un viaje distinto a los demás, pues te ofrece algo que no encontrarás viajando a Paris, Londres o Nueva York: relacionarte con la gente.

En estos viajes he conocido todo tipo de cubanos interesantes
y hasta algunos extranjeros (aunque allí también yo lo soy) dignos de mención.

La ciudad donde más amigos tengo es en La Habana. En La Habana vieja, la parte más bella de la capital, vive mi amigo Víctor, y allí, en su casa, tuvo lugar uno de los descubrimientos culinarios mas sorprendetes e impactantes de mi vida: las croquetas de su madre, Manuela.


Todo empezó el día en que fui con Víctor a su casa y me presentó a su madre. Éste me recibió con ¡rulos en el pelo! Hacía años que no veía algo así. Manuela acababa de hacer unas croquetas y me ofreció probarlas. Yo en ese momento "manejaba" más hambre que el perro de un afilador (que le pega bocados a las chispas para comer caliente) y gustosamente me dispuse a tomar una. Esa croqueta viajó rumbo a mi boca. Su casi perfecta forma geométrica en forma de cilindro, con sus extremos redondeados, no hacían más que presagiar la absoluta perfección que hallaría mi paladar. La croqueta era exquisita. Conmovido le pregunté de que estaban hechas, a lo que ella me contestó: "De jureles".

Desde aquel día, uno de mis referentes gastronómicos,son las croquetas de Manuela. He tenido la suerte de volver a Cuba y volver a probarlas allí de nuevo. Pero no contento con ello, unos amigos que han estado en La Habana recientemente me han ayudado a hacer lo imposible: ¡Me han traído croquetas congeladas de mi amiga Manuela! Y ¿sabéis qué? Siguen estando buenísimas tras 6000 kms. de vuelo.